Hablemos de los pobres

Hoy, de la que fui a comprar tabaco. había un hombre pidiendo limosna en la puerta del estanco, ayer una mujer en la puerta del Alimerka, en ambos casos les di algo que tenía suelto, como tengo la costumbre aunque no suele ser mucho 0.20-0.40. Me resulto curioso un comentario que me hizo un conocido, no siendo además la primera vez  ni el único que me lo ha dicho “¿Para qué les das nada? Seguro que van para vino” así que hoy voy a escribir sobre ello.

Considero que tengo el privilegio de haber nacido en un país como España, que sí tenemos muchos problemas, fallos y pobreza pero nuestra miseria no es comparable a otros países donde los niños piden en semáforos antes de saber hablar prácticamente. por poner uno de los millones de ejemplos. Queridos, vivimos en un primer mundo donde la gente se queja de la pobreza desde el sofá comentando en un IPhone, mientras barremos debajo de la alfombra y nos cegamos con los que viven en una pobreza real.  “Muere sin techo mientras dormía en un banco del parque del Retiro” ¿Cómo es posible? Y sorpresa Facebook se llena de indignación y pena, desde la comodidad del hogar eso sí, lo siento pero es el día a día de cientos de personas, esas que muchas veces veis pidiendo y pensáis “¿Para qué si se lo gastara en vicios?” “Seguro que se lo ha buscado”

Personalmente, creo que aunque mi situación económica no sea la mejor y realmente de estable tenga más bien poco, tengo la suerte de tener un techo, comida, luz, ropa y algún que otro “lujo” como el internet, cosas que muchas personas no se pueden permitir. Soy consciente que no puedo hacer prácticamente nada por las personas que lo necesitan pero creo que en lo que pueda aportar con un granito de arena debería hacerlo. Me da igual en que se gasten después esos céntimos que yo les he dado, es una decisión personal suya, unos los gastaran en vino y otros en leche. Me da igual porqué esten en la calle porqué creo que aunque muchos si es cierto que por un motivo u otro “se lo han buscado” la gran mayoría de ellos no y se ven en una situación de la que no saben como salir.  Porqué el mundo cambia y la vida también e igual soy yo mañana la que tiene que pedir esos céntimos, no me siento ni mejor ni peor persona por dar unos céntimos, por donar la ropa, libros etc que ya no voy a usar y pueden aprovechar otros, simplemente puedo hacerlo y me da la gana de hacerlo y la vida personal de las personas que aprovechen estos gestos me da igual.

Veo en la sociedad un clasismo disfrazado que me da mucha pena, una aporafobia muy marcada queriendo ser disimulada con buenas palabras. Creo que nos hace falta sentarnos a reflexionar y conocer las historias detrás de la pobreza, creo que vamos de moralmente correctos cuando nos falta la empatía necesaria para eso y creo que somos tan egoístas que vemos solo los problemas de nuestra clase social y hacemos transparentes  a aquellos que no tienen nada.

Como veis me estoy incluyendo porque peco de ello también, muchísimas más veces  de las que me gustaría, pero como todo intentare avanzar para ser mejor persona y aunque sea con unas mantas, una comida o unos céntimos ayudar a los demás en la medida de lo posible.

Noelia García

Foto:  Google.

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